sábado, noviembre 21, 2009

Reciclo pesadillas: Paso 54, ser más inconsciente





"He visto un caracol, se deslizaba por el filo de una navaja, ese es mi sueño, más bien mi pesadilla, arrastrarme, deslizarme por todo el filo de una navaja de afeitar, y sobrevivir."


Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979)

My personal Kafka

Hoy me despertó un entendimiento atroz: había perdido el miedo a mis pesadillas. A todas ellas. A todas…
Me di cuenta y me entró el espasmo, como a Samsa cuando amaneció insecto. Restregué las manos contra las sábanas intentando quitarme la idea. Raspé tanto la tela que se rasgó a mis pies (es que ya estaba algo gastada por otras manos y otras ansiedades).
Y es que ahora vengo a caer en esta realidad terrible y tangible. Perder la capacidad de aterrarme de mis pesadillas no es nada bueno. Es anti-natura, es como respirar bajo el agua o como caer en la subida. No, no es sano. No cuando sólo el miedo es la perorata que te impulsa junto al dolor, porque ambos te dan esa certeza adrenalínica de que todavía te corroe la vida. Y pienso, que por ahí, en una de esas, las pesadillas me han perdido el respeto o mi subconsciente me ha subestimado ¡qué sé yo!
Esto me paralizó y me dejó sentada en la cama de un golpe tétrico y sin aliento. Se esfumó el miedo que me crecía entre los dientes al soñar, será sólo un recuerdo ese “apriete” afilándome las encías. Se anuló el latido en los músculos que los hacía brincar y esos calambres en los tobillos que me los atrofian por segundos casi inacabables. Es como subirse a la montaña rusa y que no se te suba el estómago, que te enamores y que las mariposas no te piquen los intestinos, es como ver un gatito y que no te acorrale esa pavorosa ternura (¡Ay si lo sabré!)
Es que he tenido más pesadillas que sueños benévolos a lo largo de mi existencia. En un 90% todas mis noches están demacradas de pánicos y horrores, desesperación y encogimiento del alma. No hay monstruos, ni gargantas gimiendo, ni caídas, ni bloques de acero paralizando los pies. Hay miedos más míos, casi inenarrables. Más bien una mezcla bizarra entre Dalí y los gnomos de jardín, la ceguera y el mar, más bien el interior de algo rezumando mieles y el exterior de otro suplicando clemencia. No voy a explicarlas ni contarlas, pues no vienen al caso.
Sí he de contar que algunas se han ido gastando con los años, otras son viejas amigas de mi niñez y otras me aplastan el cerebro y me dejan más cansada al despertar que al acostarme. Someterme todas las noches a este asesinato cerebral no fue fácil al principio y hasta recuerdo haber rodado por la cama y acabar en el suelo en uno de mis cruentos escapes. Despertarme asfixiada buscando oxígeno. Todo esto se había vuelto tan rutinario, lo sé. Ahora pago las consecuencias.
Sueño en colores, sin gritos ni ruidos. Siempre regurgitando los mismos pánicos, las mismas mañas intelectuales y los mismos designios funestos. Escenas que me llevan siempre a ese lugar sin retorno y a la desesperación frenética. Mis pesadillas son arrancadas de raíz y de neuronas poco eléctricas. Siempre son crueles y dominantes, taimadas de ahogos y medio frías. Pero mías. ¡Oh, tan mías!
La cuestión es que me desayuné con la sensación fúnebre de haberme enamorado de todos mis mundos enfermos y me sentí de pronto un poco huérfana de mis propios sueños. Ahora pensando con más calma, llego a la conclusión, de que quizá la costumbre de convivir con ellas noche tras noche me ha inmunizado, como a esos viejos amantes que ya no cuajan ni con magia, ni con terapia y por ningún costado.
Una de dos: Se me han vuelto demasiado comunes para esta mente mía (siempre ávida de nuevos y macabros hallazgos) o la realidad me las ha arrebatado ya de manera irreparable e irreversible.
¿Ya no sentiré el espanto de antaño, ni me temblequeará el cuerpo cuando despierte al llegar al límite del submundo? Lo siento y se me hacen cicatrices. Lo pienso y me derrumba. Debería proponerme nuevas y más brutales pesadillas, pero es que mis miedos siempre han sido los que no asustan a nadie más que a mí misma.
Tan ilógicos son mis terrores que se han vuelto pequeñas obsesiones compulsivas en mi vida paralela y real, escapando de aquella otra rellena de metafóricas alucinaciones. Y es que mis pesadillas regurgitan esa cosa bizarra de la que están hechos las momias, las letras de Manson y los cuadros impresionistas. Sólo mi “otro yo” puede crearlas y jamás he aprendido a dominarlo.

Sin embargo, ahora que debo ir a dormir corroboro la verdadera magnitud de esta tragedia. El pavor, el miedo, el terror y el horror de verme despojada de este veneno me están aplastando. Esta calamidad bendita que retorcía mis noches y las hacía más oscuras y más siniestras que esta tan mediocre ¿a dónde irá a parar? Y ahora todo se me semeja comunacho e insulso, casi sin mella, sin dedo en la llaga y sin sangre en la herida.
Esta adicción que me absorbió hasta la última gota de serotonina cerebral parece llegar a su fin. Se acabó el after hour, ahora el pánico se me da antes de salir al ruedo. Maldito enroque de tiempos. Y tengo esta premonición irreversible: me parece que el miedo de no tener miedo me va a aterrar en más de una vida.

Marilyn Manson - Sweet Dreams (mi versión favorita ^^ prefiero el video pero no se puede embeber SHIT! <.<)


"Sweet dreams are made of this
Who am I to disagree?"


Imagen: "Wake me up inside" by Kadysha

sábado, junio 27, 2009

Reciclo a Michael Jackson: Paso 53, In the end... no matter if you're black or white


"La muerte de cualquier hombre me hace sentir más pequeño, porque tengo un compromiso con la humanidad. Por eso, nunca trates de averiguar por quien doblan las campanas, están doblando por tí."

For Whom the Bell Tolls (Sam Wood, 1943) basado en la obra homónima de Ernest Hemingway


Mi primer día en un mundo sin Michael Jackson


“¡¡¡¿VISTE QUIEN SE MURIOOOO?!!!”. Si vi. Escuché también, pero primero lo leí. Cleo me mandó un mensajito de texto “¡Cele se murió Michael Jackson!”. No me sorprendí pero dije, “la pucha que se nos va talento y se nos queda Tinelli”. Al parecer Dante se lo dijo al Fran que se lo dijo a Cleo que me lo dijo a mí. Linda cadena de Six degrees. Todos concatenados, encadenados, enlazados, apachurrados por un mismo acontecimiento. Si esto no es unidad no sé que lo es. Si no es la muerte de Michael Jackson, son las Torres Gemelas o la gripe A. ¡Qué sería de la hermandad mundial sin las catástrofes!


La gente entra al Facebook a ver qué dicen, algunos se sorprenden de la poca repercusión, otros se lamentan, otros no lo pueden creer, Juani fue el primero que lo esparció en el mío. Entro a un canal del Justin y aparece mi hermano. Son 3 los nabos de la CNN que están transmitiendo un programa especial en el que dicen millones de boludeces como “él fue el primer afroamericano en romper la barrera interracial en Estados Unidos” Yo creí que había sido Martin Luther King. En un momento intenso de lógica, la presentadora agarra y dice (amo el “agarró y dijo”) que “aunque Jackson lo negara tenía todo el perfil de un pedófilo porque se le notaba mucho”. Lleno de fans el canal, y le dejan mensajes por chat, “Michael eres lo mejor del mundo y siempre vivirás en mi corazón para toda la eternidad y quiero que sepas que eres lo más grande que hay y que te amo”, como si Michael estuviera pa´ esos menesteres ahorita. Mi hermano grita “LOS JARDINES DE INFANTE ESTAN DE FESTEJO MUNDIAL!!! XD!”. Muy propio de él.


¿Y? Dale. ¡Dale mundo! desafíame a vivirte sin una estrella del pop. ¿Esto es igual pero con Thriller sonando más seguido en la radio? También se murió la tía de la Coqui y le sacaron todo el estrellado. Toda una vida para morirse y justo le cae el día que la palma Michael Jackson. Sólo pido que no me toque el día que parta la Chiqui Legrand, que espero que la secuestre la parca antes que a mí, mínimamente.


Siempre quise hacer el moonwalk. Nunca me salió. Ahora hay mucha gente que está pensando que no quiere morirse sin intentarlo, mucho freak tratando de lograrlo, solos en su habitación raspando el parquet, arrastrando las chinelas. Ahora me entero que el de tirarte para adelante, el de Smooth Criminal era todo una patraña, una de esas de Chris Angel, y me da pena que no haya podido llevarse el secreto a la tumba. Por mí me da pena, me hubiera gustado vivir con ese misterio.

Fue el Peter Pan de nuestros tiempos, no me cabe duda. Marley aparece en la tele como “el chabón que lo tuvo cerquita como a Madonna, a Elvis y a todos los grosos de Hollywood y que lo vamos a llamar a medida que vayan “clavando la pala” pa que nos de su testimonio” y dice que ahora que Michael no está para patinarse la guita finalmente se le van a saldar todas las deudas y va a ser más rico de lo que nunca fue. Como todos los genios que se mueren y cobran las regalías en el más allá.


Fotos de Michael en respirador artificial, su estrellita de Paseo de la Fama toda llena de porquerías al mejor estilo Lady Di (odio cuando hacen eso), el médico que se fuga, la gente frenética que lo llora y los que compraron un millón de entradas en 5hs arrastrando el alma por doquier. Yo me quedo con un recuerdo patente de mi niñez. Michael pisando la vereda, prendiendo el caminito y cantando Billie Jean.


Estoy escuchando The Shins y tomando mate. Otro día más en el paraíso y sin Michael Jackson.


Alien Ant Farm - Smooth Criminal




Annie, are you OK
You OK
Are you OK, Annieeeeeeeeeeeeeeeeee *lalala*



*Imagen "My beatiful fail" by Kadysha ^^ si alguien sabe como solucionar eso marquen 0800-kadyshita y larguen prenda guachos!

martes, junio 23, 2009

Reciclo a los "vivitos de siempre": Paso 52, convoco a todos los boludos


domingo, junio 21, 2009

Reciclo el blog: Paso 51, me comprometo a ser una chica 2.0


"Me vuelve loco la doble personalidad de esta pequeña ninfa. Tal vez de todas las ninfas. Esa mezcla de una soñadora ternura infantil y cierta temerosa vulgaridad. Ya sé que es una locura escribir este diario, pero el hacerlo me proporciona una extraña emoción, y solo una amante o esposa, podría descifrar mi microscópica escritura."


Lolita (Stanley Kubrick, 1962) basada en una obra de Vladimir Nabokov

PASOS DEL ARTE BLOGUERIANO ANTES DE LA PROPIA DECADENCIA, EN MEDIO DE LA CRISIS MUNDIAL Y DESPUES DE PLANTAR UN ARBOL SIN HABER TENIDO UN HIJO


Me di cuenta que tenía un blog en el preciso momento de ayer a las 16.34hs, cuando indirectamente, me trataron como a una persona versión 1.0. Y ahí se fue todo al carajo. Como he reflexionado mucho sobre este tema de la participación internáutica, me planto acá y escribo, que además es lo que relativamente me sé mejor.
Tenía un tema fantástico para derrochar pero parece que llamó a último momento y canceló, y en este blog la producción no es de lo mejorcito que hay. Entonces me dispongo a escribir sobre algo que quiero comunicar, pero después me doy cuenta de que el tema no era tan importante como creía en un principio y que seguramente en ese momento me había inspirado en alguno de esos pensamientos ultra filosóficos que te apachurran a las 7 de la matina de un lunes sarnoso en el bondi del C7 cuando la idiotez te alcanza de maneras casi místicas. Esta última oración si la leen en voz alta es tan larga que te amaga el aliento. Frenen un cacho. Esperen que recapitulo y ahí va de nuevo.
Hago punto aparte y me acuerdo que mañana es el día del padre. No tengo nada que decir al respecto. Abandono el tema. Aburre. Me aburro. Voy a cerrar el Word te juro. Pero no, no me gusta darme por vencida así que le sigo dando vueltas al asunto. Lo primero que viene a la mente siempre es lo más acertado ¿o no? No. Freud lo dijo, si. No, no lo hagas. Si. No.
Un día voló una mesa desde un balcón. (Y lo hizo) Creo que esta no la conté. ¿O sí? Da igual. Tengo que hacer bulto. Era una de esas de plástico, de jardín digamos. Y me cayó justo en la vereda que iba a pisar en un futuro cercanísimo. ¡Un viento de aquellos había! ¿De cuáles? No sé de cuales, de los fuertes, de viento, de esos de tormenta de tierra cuando acá se pone a soplar en Córdoba ¿Me explico? El pibe se asoma por el balcón, me informa que la mesa es de su propiedad, se asombra del milagro de mi sobrevivencia y se las pira. Y después llovieron sapos.
Y cuando hablan de la web 2.0 y la interacción y la participación y los blogs que tienen que tener contenido, condimento, conciencia, condecendencia… (No, eso no) sigo… maldad, espontaneidad, creatividad y todo con dad; yo voy y lo dejo como a la buena de Dios, en ojos de los lectores que son bien despiadadotes en internet. Por eso muchos le agregan la opción “filtrar todo lo que me viene a decir el gil ese y si no me gusta su estilo ¡minga que va a comentar en mi blog el muy pelotudo!”. Pero está todo bien, acá la gente de la blogósfera somos todos buena gente, existe la democracia entre nosotros, tolerancia… o abrimos un blog nuevo para criticarlos y lo subimos hasta en Mercado Libre saludando a Pablito “the censurator” el del “blogcito pedorro”.
Cuando yo edite mi libro me gustaría ligar uno de esos lectores que te serruchan las páginas con un lápiz en la mano y subrayan cosas que están buenas o que no entienden para después buscarlas. Todo tachado mi libro. ¡ahhh el sueño de todo escritor que se precie! Pero me parece que el e-book me va a cagar el sueño.
Le mando un mensaje a Nico. Están zapateando en el depto de arriba. Creo que está practicando guitarra. No, me dice que no. ¡Epa! Dice que no está en la casa. Le digo entonces que el primo debe estar con una bailarina de flamenco o ligó a un gaucho de esos del malambo. Ya no zapatea nadie. Fue, se acabó la farra. Sigo.
Me dijo el Fran, no hace mucho tiempo, “¿Para que promocionás tu blog si no escribís nada nena?” Mea culpa. ¡Ya ta, ya ta! “Dejá de increparme con sandeces” así le dije yo, pero tiene razón. Espero que no lea esto para torturarme. Nah… no creo, ya ni tenía esperanzas de que yo volviera a publicar, así que…
Al menos me siento segura. Segura porque me late que escapo a esa parte de la torta estadística que tiene un blog porque le gusta “poner cositas en la red”, o de aquellos otros que te cuentan lo que vomitaron la noche anterior con pelos, señales y el arroz del mediodía, o de los que disfrutan desquitarse con la vida y arrastrarse por los renglones. Te escriben onda Hamlet y sufren y sufren y sufren los culiaos... Cuando llegan al punto final pensás, “si no se pegó un tiro después de esto le pego en el palo”. Pero no. Al día siguiente te desayunás en el Reader con otro “desgarro de su miserable realidad” o de “las parábolas del tiempo que arrancan de mi mente los últimos pensamientos que tuvo Nietzsche cuando lo agarró la noche en la montaña”. Siempre lo tengo que googlear al Nitche este ¡Qué cosa brava che! Psss…
Pero después están esos blogs que son para reírse, que son los que más me gustan a mí, son irónicos y fatalistas al mismo tiempo, aberrantes e hilarantes, mórbidos y originales, frescos y ocurrentes, y se me acabaron las parejas de palabras. O esos que siempre le están dando una vuelta de tuerca a las cosas e innovan en la escritura “mal escrita”, que también me parece más que interesantísima aunque a la RAE le dé úlcera y le procree tumores malignos.
La macana es cuando te chocás con los que tienen actitud casi borgeica (¿se le puede decir así? Bueh,¡¿ por qué no!? Ya bastante que pongo los signos de puntuación más o menos bien) y entonces al tipo le tocaste el escrito y como que entra en alucinaciones casi persecutorias. De repente el mundo se ha puesto en su contra, le tocaste ese puto textito en el que estuvo laburando 5 horas y que leyó y releyó hasta el hartazgo. El cuentito que casi le hizo temblar el pulso antes de publicar. ¡WWWAAAAAAAAA! Te escupe veneno! Y fue, después de vos le pone el bendito filtro inquisidor.
¡Ya está! ¡Decidido! Voy a autoreciclar aún más mi participación en los buenos blogs para darles polenta y desmitificar mi condición de ser humano a la 1.0. Sí, lo sé, suena como esas dietas que se empiezan los lunes, ¡pero le pongo pilas che! Hay un blog que me encantaría linkear acá pero el autor me lo prohíbe porque se lleva mal con otro linkeado y además ta “todo negro tu blog loca de mierda” y además “no quiero que me lean porque me da escozor en la lengua”, etc. La intención no es hacer prensa amarilla, pero si se me permite estaría bueno que haya piña. Por eso del condimento digo.
Y ahora acá, se viene el típico cierre blogger, que generalmente guarda una reflexión para que nos la llevemos con nosotros y pensemos en convertirnos en mejores personas y salvar al mundo y a las ballenas y a los Tiranosaurios-Rex. Pero como ni da a esta hora andar pensando en mensajes amparadores de mamíferos o de lagartos extintos y ni se me ocurre como librar a los millones de pobres del hambre más que haciendo una vaquita popular para un super-mega guiso, ni se me da por asomo salvar a los tercermundistas de la crisis financiera, cierro y punto. Punto.
Están zapateando arriba. Hay farra.

The Hill (Marketa Irglova) de la bellísima película Once



"Please try to be patient
and know that I'm still learning
I'm sorry that you have to see
the strength inside me burning"

Nunca el mundo tuvo tantos medios para comunicar ideas y nunca tuvo tan pocas ideas para comunicar Prof. Miguel Perez Gaudio - I Congreso Internacional de Comunicación (Cba, 2009)


*Imagen "Pincelada" by Kadysha

sábado, enero 31, 2009

Reciclo objetivos cumplidos: Paso 50, que se puede se puede... que sea "lindo" el proceso, es oooootro tema

"– Ha sacado sus cigarrillos, ha visto que sólo le quedaban dos y no pudiendo comprar otro paquete, ni siquiera de esa clase barata, los ha guardado para luego, ¿exacto?
–Cruelmente exacto, señor Shannon.
–Pero cuando le he pedido uno me lo ha dado sin el menor signo de disgusto.
–Saca usted consecuencias muy grandes de una cuestión muy pequeña.
–No. No, no, no, no... Saco consecuencias demasiado pequeñas de una cuestión muy grande."


The Night of the Iguana (John Houston, 1964) Basada en la obra de Tennessee Williams


FINS QUE CAL DIR-SE ADÉU

A mi vieja le gusta cuando escribo sobre mí. Sobre lo que le pasa a la Cele con pelos y señales. Lo que ella no sabe es que todo lo que escribo es de alguna manera autoreferencial.
Cuento sensaciones de lo que viví, lo que estoy percibiendo o de lo que alguien de mi entorno está sintiendo. Todo esto con una pizca de huevadas propias, mezcladas coherentemente (en lo posible), disimuladas en los recovecos de todo el palabrerío pa’ que no se note tanto la mediocridad.
Lo que tampoco sabe, es que no tengo nada interesante que contar, y que si no le añado algo literaturesco que le quite el sabor a realidad, o al menos un par de acontecimientos ajenos y quijotescos, no hay prosa que aguante.
Bueno, de todas maneras. Acá les va. Este es mi mejor intento má.
Hoy hace un año que dejé de fumar. Hace un año que sueño que respiro humo. Hace 365 malditos días que lucho contra la ansiedad mía de cada segundo. Hace uno que deseo tener 80 para largar todo a la mierda y volver a sentir el sabor del cigarrillo suave y exquisito.
Al menos ese es el plan que tenemos con mi viejo. Si nos llegan a decir que nos queda poco de vida, pelamos los últimos morlacos de la caja de ahorro, nos compramos todos los etiqueta box de los kioscos ubicados 20 cuadras a la redonda, y se va todo al carajo, pero de manera feliz.
¿La parte buena? Presiento que ustedes están esperando que les cuente que respiro mejor, que recuperé el olfato, que puedo caminar velozmente sin agitarme, que estoy en mejor forma de lo que estuve en los últimos 10 años, etc. Pues bien, así es, pero que sea “buena” de “bondad” eso es otra cosa. Es parte buena de “¡qué suerte!” Y eso es todo.
¿Por qué no vuelvo a vicio? Veamos. Puedo dar el argumento que dan algunos para acallar la conciencia y de paso-cañazo, se ganan un lugarcito en el cielo: “para que las tabacaleras no se hagan ricas a costa de la salud mundial” ¡Andá Madre Teresa! Con este concepto no deberíamos pedir nunca un Big Mac ni tomar Coca-Cola. Hacerle la vida “imposible” a Mr. Philip Morris no está entre mis planes, de hecho le voy a mandar un mensaje solicitando descuento a futuro. Creo que se va poner contento. No hay clientes más fieles a una empresa que los fumadores. Amén.
Otra excusa bonachona: “porque soy una persona conciente que no quiere enfermar a los que están a su alrededor”. Bueno, vivo sola. Esa no está hecha para mí. Y generalmente sepan que los fumadores somos unos egoístas de brocha gorda. Así que si algún iluso intenta la estúpida artimaña de “¿¡NO VES ME ESTÁS MATANDO EN VIDA!?” mejor que intente con algún otro método como puede ser la tortura medieval, porque este no le va a funcar.
¿Otra? “puedo sentarme en un bar sin pensar si el área es para fumadores o no, y si ahí está prohibido ya no me cago de frío en la vereda, tampoco voy a tener que salir nunca más al patio de la casa de Carlitos, sola y aburrida, por deseo de la bruja de la madre que lo parió”. Ahí está, el fumador siempre muestra la hilacha y nunca se olvida de aquellos que le mal censuraron el placer.
Acá viene la que más me gusta por su aroma a inutilidad: “ahora puedo oler los perfumes y sentir el sabor a la comida” o bien “tengo mejor la piel, el pelo, las uñas y ya no me crecen verrugas en las plantas de los pies”. Parece que dejás de fumar y mágicamente te convertís en Angelina Jolie.
He aquí mi verdad: Como bien dijo mi benemérito gastroenterólogo “tas jodidaza (era cordobés el culeao) y tu gastritis no lo va a soportar mucho. ¿sabés?”. Y eso. Esa es la posta. Unos dolores espantosos y casi desgarrantes incrustados en la boca de mi estómago. Aferrados, los muy ponzoñosos, intentando parir una úlcera marca cañón.
Un año y contando. Faltan 17280 malogrados días para que mi vicio y yo nos reunamos finalmente ante las puertas del infierno. Si el fin del mundo llega antes que eso, ni se imaginan lo que voy a putear. Ahí sentadita al borde de los lagos de lava, intentando fumarme porritos de azufre baratos y añejos.
De todas maneras queridos lectores, festejo este año porque me costó sangre, sudor y lágrima dejar esa porquería. Espero que todos los que estén pensando en tomar el vicio algún día, piensen antes, concienzudamente, si se van a bancar el soñarse por el resto de la existencia con un cigarrito en la mano y una mueca de ficticia felicidad.

Nota: el título del escrito le fue choreado a la canción de Joan Manuel Serrat "Hasta que haya que decirse adiós"


Mar Adentro (Ramón Sampedro)




"...y en una metamorfosis
mi cuerpo no es ya mi cuerpo,
es como penetrar al centro del universo"

*Imagen "Los Reyes de la Colina" by Kadysha (modelos: dos altos viciosos)